¿los perros influyen en el desarrollo de los niños?

Los niños que cuentan con un perro en el hogar tienen un mejor bienestar social y emocional que aquellos que no compartes su niñez con un compañero tan fiel. Para los niños, tener un perro en casa trae consigo beneficios preventivos en diferentes ámbitos, como el psicológico, social y físico. 

Ayuda a desarrollar el sistema inmune.
¿Vas a tener a tu bebé, pero no sabes si será bueno que tu perro se acerque al pequeño?, según estudios demuestran que los niños que conviven con perros tienden a tener un 50% menos de infecciones respiratorias,gastrointestinales y auditivas.

Tener un perro de mascota incrementa el sentido de responsabilidad tanto en adultos como en niños, por el lado físico la mayoría de los perros son animales muy activos los que les proporciona a nuestras niños un mejor desarrollo ya sea por jugar con el perro o llevarlo a pasear.

Seguridad.
Con una buena crianza y algunas enseñanzas hacia nuestro perro podemos contar con mucha seguridad a la hora de que el niño haga una travesura he incluso a la hora de un robo, existen perros muy sobre protectores que aunque un humano no sea hermano,padre o hijo del perro siempre lo va a considerar un miembro de la familia y siempre vera por el bienestar de el.

Amor real.
Los perros pueden enseñarle a tu hijo lo que es el amor real he incondicional, estos animales tienen a ser muy amorosos,que un niño crezca en la compañía de un amigo u hermano tan fiel es increíble porque le enseña lo que es el cariño y el amor desinteresado que pueden tener uno por el otro.

Confianza.
Según estudios demuestran que los niños que crecen en compañía de una mascota como lo es el perro los hace contar con mas seguridad en si mismo y les permite adaptarse de una mejor manera a las personas o al ambiente donde se encuentre.

Según la doctora Isabel González Villalobos es Psiquiatra Infanto-Juvenil. Para ella «los beneficios obtenidos en las terapias con perros son más que evidentes, sobre todo a niveles de motivación y de conducta. Además, los niños aprenden a controlar impulsos, mejorar los niveles de autocontrol, reforzar la empatía y gestionar la frustración»

El mayor efecto protector se encontró en los niños que tenían un perro doméstico al nacer o que estuvieron expuestos por primera vez después del nacimiento pero antes de los 3 años

ROBERT YOLKEN Profesor de neurovirología pediátrica en el Hospital Johns Hopkins (EEUU)

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